Soy cristiana pero no recuerdo de creer en el Viejito Pascuero cuando era niña. Lo conocía, pero no creía que él me traía regalos. Nunca he estado en Ohio durante la Navidad. Normalmente mi familia y yo vamos a Pittsburgh, donde viven todas mis parientes. Una Navidad, fuimos de vacaciones a Orlando y otra vez, fuimos a Munich. Por eso, abrimos regalos unas semanas antes de la Día Feriado. En mi casa, los regalos acumulan debajo del árbol o en las medias durante todo el mes de diciembre. Cuando era niña, todos eran de mis padres, no de Santa. La mañana de Navidad, nos despertábamos en la casa de mis tíos en Pittsburgh. Nos comprábamos regalos, pero también decían que eran de nosotros también. Cuando llegábamos a la casa de mi abuelo, recibíamos muchos regalos de mis tíos y abuelo. Otra vez, sabíamos que no eran de Viejito Pascuero. Una tradición de los regalos que cambiamos en la casa de mi abuelo es que siempre son hechos por mano. Otros regalos que reciben los niños vienen del juego de “encontrar el pepinillo.” Es un juego de Alemania. Un adulto esconde el pepinillo adorno en el árbol mientras los niños esperan en otro lugar. Cuando está listo, el adulto llama a los niños para buscar y encontrar el pepinillo. El primero niño que lo encuentra gana un regalo. Sin embargo, mi tía nos compraba los mismos regalos y por eso siempre los abríamos juntas. Si alguien ganaba, todos los niños recibían un regalo.
Tenemos otras tradiciones de la Navidad también. Hay una pista de patinaje en Pittsburgh donde se puede patinar sobre un árbol de Navidad. Siempre me encanta esta actividad porque no se puede patinar fuera todos los días. El día después, siempre vamos de compras o patinamos otra vez. Es el parte del ano que me encanta mucho. No puedo visitar mucho con mis parientes de Pittsburgh, y eso causa ser especial la Navidad.
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